Hay bodas que se recuerdan por lo bonitas que son, y otras por la verdad que transmiten las personas que las viven. La de Martha y Paco tuvo las dos cosas. Ella mexicana, él murciano, dos maneras de entender la vida unidas con una naturalidad y una complicidad que se sentían desde el primer minuto. El Rincón Huertano fue el escenario perfecto para una celebración llena de emoción, abrazos interminables y esa alegría que sólo aparece cuando todo el mundo está exactamente donde quiere estar.
Martha brillaba con un precioso vestido de Aire Barcelona, elegante y delicado, mientras Paco no podía dejar de mirarla con una mezcla de orgullo y emoción imposible de disimular. Pero más allá de lo bonito, lo especial de esta boda fue la energía de ellos, la forma en la que miraban a sus familiares y amigos y como consiguieron que cada persona formara parte de algo único.
De esas bodas que no solo se fotografía, se sienten.